fbpx

6 Usos del Eneagrama para madres, padres e hijos


Eneagrama_crianza_hijos_beneficios

En este artículo quiero compartir ideas y consejos para madres y padres en la crianza de sus hijos. Estos son los temas principales que trato:

  • Cómo y cuándo identificar el número de personalidad de eneagrama de tus hijos
  • Cómo usar el eneagrama para beneficio de tus hijos
  • Identificar el centro de inteligencia de tu hijo y enseñar a integrar los otros
  • Mensajes perdidos de la infancia y afirmación de las virtudes

Cómo y cuándo identificar el número de personalidad de eneagrama de tus hijos

Cuando descubres una herramienta poderosa es normal intentar utilizarla para todo. Por ejemplo, yo soy muy fan de las bridas ¡las uso para todo! Mis hijos sin embargo siempre quieren usar cinta americana para sus construcciones, manualidades y como solución para todo.

Con el Eneagrama puede pasarnos algo parecido: descubrimos cuánto nos ayuda en un área de nuestra vida y queremos probar su efectividad en todo lo que se nos ocurra.

Una de las primeras áreas a la que queremos extrapolar lo que aprenderemos del Eneagrama es a nuestra familia. Y esto es normal – y maravilloso. Es útil: el Eneagrama nos ayuda a comprender mejor a otros miembros de nuestra familia, a crecer en compasión, y a mejorar nuestra comunicación. En definitiva, el Eneagrama es una herramienta de autoconocimiento que podemos, en cierto sentido, aplicar también como herramienta relacional.

Eneagrama, identificar a tus hijos

Si eres madre seguro que alguna vez te preguntas “¿cómo puedo ser mejor madre? ¿cómo atender mejor a mis hijos? ¿cómo no traumatizar a mis hijos? ¿cómo se aplica el eneagrama a mis hijos? ¿cómo sé qué número de eneagrama es mi hijo?” Etc. Las madres solemos tener un “run-run” constante de preguntas, dudas, y cuestiones en la cabeza. En este artículo quiero ayudarte a entender cómo aplicar el eneagrama a tu maternidad sin estropear a tus hijos.

Nota – escribo este artículo como madre y en fechas cercanas al “día de la madre”…pero si eres padre o educador es muy posible que haya muchas cosas de las que digo que también resuenen contigo. ¡Por favor, no te sientas excluido por mi lenguaje femenino! 

Cómo puedes saber el número de eneagrama de tus hijos

Una de las primeras preguntas que nos hacemos las madres y los padres al descubrir el eneagrama es “¿Cómo puedo saber el número de personalidad de mis hijos?” y mi respuesta inmediata es “¡no te preguntes eso!” 

Mi primer consejo en cuanto a familia y eneagrama es ¡no identifiques a tu hijo o hija! ¿Porqué? Principalmente porque el Eneagrama es un sistema de auto-conocimiento. Énfasis en el “auto”, es decir, para que cada uno se conozca a sí mismo: para que tu hija algún día se conozca mejor así misma; para que tú (hoy) te conozcas a ti mismo.

Eneagrama, autoconocimiento

Creo que es muy  importante que dejemos a nuestros hijos el camino libre, “virgen”,  para que ellos mismos se descubran y tracen su propio camino de autoconocimiento sin nuestros juicios e ideas ya dibujados en sus planos internos. 

Los niños son muy susceptibles a nuestras críticas y juicios y, si bien hay muchas cosas que sí queremos enseñarles desde una temprana edad (ver algunas ideas más adelante en el artículo) podríamos hacer más daño que otra cosa intentando introducir el eneagrama demasiado pronto.

Si tienes hijos pequeños, ármate de paciencia: hasta aproximadamente los 25 años su cerebro estará estableciendo patrones de emoción, pensamiento, acción, mecanismos de defensa, estrategias, sesgos, motivación… es decir, su personalidad se está formando. 

Sí que es cierto que probablemente desde muy temprana edad vas a ver ciertas características y tendencias, pero ¡déjale tranquilo! Sobretodo, ¡resístete a etiquetarle! Lo mejor que puedes hacer por él o ella es darle espacio y tiempo. 

Cuándo identificar la personalidad de tu hijo

Eneagrama, hijos y maternidad

Si tu hijo ya es mayor de edad, igual puedes empezar a conversar con él o con ella y guiarle, si tiene interés, en el uso del eneagrama. Richard Rhor probablemente diría que no, que les dejemos solos, que ya cuando entren en “la segunda parte” de la vida tendrán un interés y necesidad genuinos de conocerse, evaluarse, deshacerse de lo que hayan asimilado y no les valga, y afirmar aquello que sí.

Es importante tener paciencia, soltar el control, y dejar que ellos marquen el ritmo de su desarrollo porque sólo así será significativo.

Mi experiencia personal fue así. Hice el test y aprendí de Eneagrama cuando era adolescente. Me identifiqué (menos mal que correctamente) como 9 y presté atención a algunas cosillas, consejos, directrices… pero realmente el eneagrama no me ha sido profundamente útil hasta la vida adulta y “bien adulta”: tras la maternidad, tras duelos, en el matrimonio, en el trabajo, en crisis personales…

Entonces, si tus hijos e hijas ya son adultos ¡adelante! Invítales a un café, leed descripciones de tipos juntos, debatid ideas, acordaros de experiencias, conversad, reíd, llorad….. ¡Qué experiencia preciosa podéis crear y compartir!

Ahora sí es el momento adecuado para invitarles a conocer el Eneagrama porque como adultos ya tienen su personalidad formada, ya tienen (o deberían tener!!!) independencia y autonomía de sus padres, y siempre es buen momento para conocerse y buscar cómo “ser mejor”.  

Qué hacer cuando es inevitable identificar a tu hijo

Lo que pasa es que a veces no es tan fácil “no identificar” a tu hijo. A veces “está cantado”. Parece que vienen con el número tatuado en la frente y no puedes evitar verlo. Ok. Te entiendo. Me pasa con uno de mis hijos. 

Pero aún así, te propongo “hacerte la tonta”. Olvidarte del eneagrama todo lo que puedas. Darle lo más posible el beneficio de la duda:

Podría ser que esté reflejando tu personalidad, o la personalidad de su padre, o adaptándose o usando estrategias porque busca agradar o llamar la atención… Recuerda que estamos hablando de motivaciones y no de comportamientos. Por eso la identificación puede ser tan engañosa “desde fuera”.

Después de la adolescencia, cuando tu hijo o hija empiece a cortar con vosotros y a impulsarse en independencia, será cuando comience a poder ver “claramente” cuál es su auténtica personalidad… Y repito, será él o ella quien lo tenga que ver.

Cómo usar el eneagrama en la crianza de tus hijos 

Dicho todo esto ¡sigo escribiendo! Con mil ideas en la cabeza. Porque, aunque no nos convenga identificar el eneatipo de nuestros hijos, el eneagrama sí puede aportar mucho a nuestra parentalidad.

Aquí va una lista de 6 cosas que puedes hacer como madre, padre, abuela, abuelo, maestro, educadora, etc…:

1. Crear un ambiente de desarrollo  

A veces, a los mismos padres, nos cuesta mucho aceptar que los hijos no sean como nosotros, o peor aún ¡que sean igual que nosotros! Sea como sea, a veces podemos resistirnos a lo diferente, al cambio y al desarrollo sano de nuestros hijos. 

  • Es importante que expresemos aceptación, valoración y demos espacio y libertad para que nuestros hijos puedan experimentar quiénes son realmente. No digo que porque tu hijo “sea un artista” le debas dejar pintar las paredes con témperas ¡para nada! Lo que digo es que podemos hacerles más hueco del que a menudo les hacemos. 
  • Podemos permitirles expresar ideas o emociones que nos interrumpen o incomodan. 
  • Podemos esforzarnos por conectar con ellos cuando se da la oportunidad.
  • Podemos adaptarnos un poco más a sus necesidades, gustos, motivaciones. 
  • Podemos ayudarles a comprender las diferencias entre unos y otros. 
  • Podemos enseñarles sobre los límites, sobre el respeto y la bondad que nos mostramos unos a otros. 

2. Aprender a observarse y dar lenguaje 

Cuánto camino recorrido tendrán nuestros hijos si llegan a la vida adulta sabiendo cómo observarse, cómo comprender sus procesos, qué nombres poner a emociones o situaciones… Esto lo podemos enseñar y fomentar conversando a menudo con nuestros hijos: preguntando, escuchando, enseñando términos nuevos, ayudándoles a observar su comportamiento y motivación, a observar a otros…. 

Aprovecha los momentos con ellos en la mesa, en el coche, durante el baño, en el juego… Conversar contigo sobre su vida (y la tuya), observarse y ayudarles a narrar su experiencia es una ayuda inmensa. 

3. Ser abiertos y dar ejemplo

Es bueno ser abiertos con nuestros hijos sobre nuestros propios procesos siempre que respetemos la edad de nuestros hijos. Creo que es positivo que les mostremos nuestras vulnerabilidades, necesidades…. mientras tengamos cuidado de no cargarles a ellos.

Si tienes hijos adolescentes o más mayores, puede ser beneficioso que converséis sobre lo que observas en ti, qué cosas te ayudan, qué soluciones o herramientas te funcionan, etc. No tienes porqué ser una madre perfecta y misteriosa. O un padre modelo, fuerte y perfecto. Le vendrá bien conocerte y aprender de cómo has ido solventando obstáculos tú. Tus hijos van detrás.

Tu honestidad y autenticidad también invita la suya. 

4. Identificar la tríada de tu hijo 

Es algo normal de nuestro cerebro ordenar y categorizar las cosas. Esto afecta también a nuestros hijos. Para comprenderlos vamos a buscar palabras y descripciones que se ajusten a nuestra experiencia de ellos.

Aprendí hace tiempo de Suzanne Stabile, “la madrina del Eneagrama” autora de “El Camino de Regreso a ti”, que nos conviene como padres y madres ignorar los 9 tipos y, si acaso, identificar la tríada dominante de nuestros hijos. Así, podríamos distinguir entre: 

Niños mentales

Niños que piensan, sienten y actúan apoyándose primordialmente en su centro de percepción e inteligencia mental. Son niños racionales, con argumentos lineales, necesitan y dan más explicaciones. Pueden estar más fácilmente solos jugando, leyendo, investigando o creando. 

Niños emocionales

Niños que piensan, sienten y actúan apoyándose primordialmente en su centro de percepción e inteligencia emocional. Son niños más sensibles y sentimentales. Necesitan atención, contacto físico, palabras de afirmación. Pueden parecer más sociales o al contrario muy tímidos, en definitiva ponen más importancia a las relaciones personales. 

Niños instintivos

Niños que piensan, sienten y actúan apoyándose primordialmente en su centro de percepción e inteligencia instintiva. Son niños activos e impulsivos, les gusta hacer cosas y hacerlas bien. Necesitan percibir que ellos mismos o alguien está al control y que están seguros, atendidos y que son valorados. 

5. Educar la integración de los centros 

Si te fijas en tu hijo quizá veas que sí es perceptible cuál de los centros de inteligencia es el dominante. En este caso¿qué puedes hacer? Pues enseñarle a conocer, utilizar e integrar las otras inteligencias. Tu hijo no es sólo cabeza, ni sólo corazón, ni sólo instinto. Es las tres cosas (y alguna más). 

Yo tengo mellizos. Uno es 100% emocional, el otro tira mucho más por lo mental y racional. 

Al emocional le respondo de forma emocional, no negándole lo que necesita en ese sentido, pero además, le animo a pensar, converso con él para analizar, observar… y le ayuda muchísimo a gestionar sus emociones y dramones relacionales. 

El otro es todo lo contrario… todo lo filtra, comprende y explica según lo ve su mente, de forma lógica y muchas veces muy fría. A él también le muestro aceptación y valoración por su forma de ver las cosas pero además le animo a preguntarse qué siente o qué sienten las otras personas. 

Puedes leer sobre los centros de inteligencia para coger más ideas. 

6. Tratarlo como si fuera los 9 tipos

Esto puede sonarte tedioso y exagerado, pero ¿qué te parecería tratar a tu hijo como si fuera los 9 tipos? Específicamente me refiero a: 

  • Afirmar todas las cualidades y virtudes que ves.
    No solo las que a ti te gustan o las que quizá crees que son de su eneatipo, sino “todas”: Mostrar tu aprecio por los valores de cada eneatipo y afirmar así a tu hijo cuando vislumbras su serenidad, su objetividad, su ayuda, su atención, su humildad, sus éxitos, su originalidad, su inteligencia, su conocimiento, su confianza, su cautela, su valentía, su alegría, su entusiasmo, su vulnerabilidad, su fuerza, su justicia, su paciencia, su paz, su amor…. 
  • Comunicar todos los “mensajes perdidos de la niñez”. Todos necesitamos escuchar cada uno de estos mensajes en contraposición a lo que percibimos y nos marcó de niños. Es genial expresárselos a nuestros hijos de forma intencional. ¡No tenemos porqué escoger sólo uno de los mensajes! Busca y aprovecha oportunidades naturales de la vida compartida para comunicárselos de forma significativa. 
    • Tú eres bueno
    • Tú eres deseado
    • Tú eres valorado por quien eres
    • Eres visto y comprendido
    • Tus necesidades no son un problema
    • Vas a estar seguro
    • Estás cuidado y atendido
    • No te van a hacer daño
    • Tu presencia importa

¿Qué número del eneagrama es mejor madre o padre? 

Obviamente ningún número es mejor que otros en la parentalidad. Si recuerdas que cada eneatipo tiene niveles de desarrollo, ahí sí te diría que los niveles más sanos – da igual el número – serán “mejores padres o mejores madres”.

Aún así, por muy maduro, integrado, centrado o sano que seas, es inevitable cometer errores, hacer daño a nuestros hijos, decepcionarlos, marcarlos…. Tenemos que aceptar que esto es así. ¡A veces fallamos! ¡Muchas veces ni nos damos cuenta! Pero esto no significa que debamos frustrarnos y resignarnos a hacerlo mal.

Es imprescindible que reconozcas y recuerdes que tu eneatipo va a teñir la forma en la que ves la experiencia de familia y la manera en la que percibes a tu hijo. Si estás criando a tu hijo junto al otro progenitor te darás cuenta de que muchas veces interpretáis una misma situación de formas muy distintas. Lo útil no es identificar el eneatipo de la criatura sino los vuestros.

Lo mejor que puedes hacer por tus hijos es continuar en tu proceso de desarrollo personal de una forma auténtica y transformadora. Repito: lo mejor que puedes hacer es trabajar en tu historia, atar cabos sueltos, cultivar lo bueno en ti, podar los hábitos o pensamientos que perjudican a tu familia… 

Gracias por leer hasta aquí. Gracias por invertir en ser un adulto más maduro, más integrado porque así estás colaborando a que las siguientes generaciones sean más bondadosas, libres y completas.

Ánimo – no siempre es fácil cambiar nuestra forma de criar porque estamos agotados y no nos da la vida ni para pensar en cómo lo estamos haciendo…. (Te lo digo yo que tengo la lengua fuera, con mellizos y un niño con grandes discapacidades…)

Te animo a buscar capturar esos pequeños momentos de oportunidad que se te presentan a lo largo del día. No te pongas metas inmensas. Con cazarte en el acto de hacer algo en piloto automático que es perjudicial para tu hijo y cambiar el rumbo de tu acción o el tono de tus palabras, ya es un gran éxito, un gran pequeño paso en la dirección correcta.

Poco a poco mami. Poco a poco papi. Un abrazo xxx

Berta B.

¡Hola! Desde la adolescencia he podido apoyarme en el Eneagrama para conocerme y salir de mis atascos avanzando hacia mis metas y construyendo el estilo de vida que realmente quiero. Estoy casada y tengo tres hijos. Aunque me siento muy cómoda en la ciudad disfruto de vivir en los verdes campos de Cantabria. Me gusta escribir, me gusta diseñar, me gusta acompañar, hacer pensar y reír, y este blog me permite combinarlo todo. ¡Bienvenido! Coge tu café con leche (o té o mate o colacao) y venga ¡vamos a hablar del eneagrama! Espero que disfrutes.

Recent Posts